WhatsApp, Instagram, Facebook, Telegram y el chat de tu web, juntos en el móvil. Con un agente al que le hablas, y un enlace tuyo para que cualquiera te escriba sin que le des tu teléfono.
Sin tarjeta. Sin permanencia.
Así se ve hoy, en un móvil de verdad
Nada de esto es una promesa: es lo que la app hace hoy.
Los mensajes de WhatsApp, Instagram, Facebook, Telegram y tu web llegan al mismo sitio, con el color de cada canal.
Contesta por ti en los canales que tú elijas, y solo dentro del horario que le pongas. Cuando quieras, tomas el control.
Canal por canal, o en una conversación suelta. El cambio es inmediato, también para las conversaciones ya abiertas.
Tu número virtual dentro de la app: lee y envía SMS, y consulta el historial de llamadas.
Habla con otros usuarios con cifrado de punta a punta. Ni nosotros podemos leerlo, y el agente no entra.
Oscuro, claro, negro puro, blanco y negro… elige el que te entre por los ojos.
Un enlace que es tú. Lo pones en tu bio, en tu firma, en un QR pegado al escaparate. Quien lo abre ve quién eres, y puede escribirte ahí mismo — sin instalar nada, sin dar su teléfono y sin que tú des el tuyo. Tú lo recibes en UNIBOX.
Arriba del todo, en la sección de Agente IA. Tocas y se desliza una conversación: le hablas y te contesta hablando, en tiempo real, sin turnos ni esperas. Y si estás en el metro o hay alguien durmiendo al lado, escribes — llevan al mismo sitio.
La voz va directa entre tu móvil y el modelo; nuestro servidor solo reparte la llave. Lo que se habla se va escribiendo en el hilo, para que al colgar no se pierda.
Todo lo que esperas de una app de mensajería en 2026, y unas cuantas cosas que no esperas. Lo que el canal de enfrente permite se hace ahí también; lo que no, la app te lo dice antes, no después de intentarlo.
En cada conversación eliges si se pueden reenviar tus mensajes, copiarlos o hacer captura. No es un ajuste general escondido: se decide donde se habla.
Las notas de voz que te llegan se transcriben solas. Así el agente puede contestarlas, y tú puedes leerlas cuando no puedes escuchar.
Eliges día y hora con una ventana de la app —no con el cajón gris del móvil— y el mensaje sale solo. Hasta que salga, lo puedes cambiar o cancelar.
Arriba el gráfico, debajo tus monedas con su saldo y su valor. Añade las que uses: cada una es su propia cartera, y los tokens de Ethereum viven en la misma dirección pero se cuentan por separado, cada uno con lo suyo.
Tus 12 palabras son tuyas. La semilla se genera en tu móvil y no sale de ahí: no la guardamos, ni cifrada, ni un segundo. Nadie que no seas tú puede tocar tus fondos — tampoco nosotros. Puedes crear una cartera nueva o traer la que ya usas.
Un saldo que no se ha podido consultar se enseña como «—», nunca como 0: un cero falso al lado de una cartera real es peor que no enseñar nada.
Menos de dos euros al mes. Todo incluido.
Se aplica el escalón más alto que alcances dentro de los 60 días de prueba.
Quiero mis 60 días